BATALLA, CARNAVAL Y BOTELLÓN EN EL DÍA DEL PARRAL

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“Pendón de las Navas de Tolosa” burgospedia1.wordpress.com

Lidia Vitores López

               Estamos a las puertas de una de las celebraciones, que junto con las Fiestas Mayores de la ciudad, se dan paso tras el día del Corpus Christi. Es el conocido día del Curpillos que para muchos se celebra con la gran “jira” tradicional que se celebra en el parque del parral, el más antiguo de nuestra ciudad y en el que se concentran las peñas burgalesas que suministran a todos los que quieran acercarse, y que son muchos, de los productos tradicionales de nuestra tierra: morro, chorizo y  por supuesto, que no falte la morcilla y el vino.

               ¿Pero, qué se celebra en el popularmente conocido como día del Parral? Así como la fiesta del Corpus Christi, de la que luego hablaremos, si se celebra de forma generalizada en otros puntos, el día del Curpillos o Corpus Chico, que fue fijado al viernes después de la fiesta del Corpus, es quizá una de las fiestas más antiguas y única en nuestra ciudad. La población burgalesa se traslada al Monasterio de las Huelgas, donde se encuentran enterrados gran parte de nuestros reyes, para celebrar una antigua victoria de las huestes castellanas. Es una fiesta de carácter cívico, religioso y militar donde se rememora la victoria de Las Navas de Tolosa.

La Batalla de las Navas de Tolosa enfrentó el 16 de julio de 1212 a un ejército aliado cristiano formado en gran parte por las tropas de Alfonso VIII de Castilla, las aragonesas de Pedro II de Aragón y las navarras de Sancho VII contra el ejército del califa almohade Muhammad an-Nasir adquiriendo además la consideración de cruzada con el objeto de recaudar caballeros de toda europa. Tras haber perdido Alfonso VIII en la batalla de Alarcos (1195) contra el califa  y tras la caída del castillo de Salvatierra (1211) que supuso el avance musulmán, Alfonso VIII decidió llevar a cabo esta batalla, que terminó para su suerte en victoria (considerada para muchos punto culminante de la Reconquista y el inicio de la decadencia de la presencia musulmana en la península) y de la que obtuvo el conocido “Pendón de las Navas”, uno de los tapices mejores conservados, del cual se dice, estaba en la puerta de la tienda del propio califa y que fue llevada al Monasterio de las Huelgas, que el propio Alfonso VIII mandó construir años antes con el objeto de ser enterrado allí. Así, desde tiempos lejanos, se exhibe y se pasea el “Pendón de las Navas” acompañando a la procesión del Santísimo. A día de hoy se saca una réplica del mismo.

Si a esto unimos que tanto en el día del Corpus Christi como en el día del Curpillos hacen su aparición los famosos Gigantones, que representan las distintas culturas del mundo rindiendo homenaje a Cristo, cada cuál que saque sus propias conclusiones mientras se toma unas cervezas con pelusas.

Sin embargo, probablemente antes de estos acontecimientos, fiestas paganas se celebraran en este período de tiempo en el que se da paso al verano:

En 1311 el papa Clemente V extiende a toda la Iglesia Católica la fiesta del Corpus Christi, la jerarquía católica hace suyos muchos elementos, ritos, tradiciones, personajes, tipos y costumbres que pervivían en las celebraciones del pueblo desde los primeros tiempos (posiblemente uno de sus significados fuera el de preservar las cosechas)  para ir cambiando su significado pagano original.

Y debido a este popurrí, estas fiestas se nos presentan también como una especie de carnaval tardío, más si tenemos en cuenta algunos de los personajes que nos acompañaron y nos siguen acompañando:

La Tarasca, un ser grotesco y monstruoso cuyo objeto era el de infundir miedo.  Estaba construido en cartón y trapos, y un mozo lo portaba en sus hombros recorriendo la procesión en honor al Santísimo Sacramento. Representaba el mal y el pecado. Espantaba a las gentes y éstas le respondían con toda clase de burlas en medio del regocijo festivo. Este personaje se mantuvo hasta mediados del s. XVII  siendo sustituido por el Capidiablo, que hacía su aparición el día antes de la fiesta y corría detrás de los niños y niñas sin poder alcanzarlos. Esta figura es similar al “colacho” que a día de hoy se mantiene en la fiesta del Corpus en Castrillo de Murcia.

Actualmente, en ambas fiestas, Corpus y Curpillos, encontramos la figura de los Tetines. Agentes del orden vestidos con ropajes y capucha de colores y que portan en la mano un zurriago. A inicios del siglo pasado parece que los niños y niñas tenían que insultar al “tetín” llamándole “berzotas” a lo que el tetín respondía persiguiéndolos.

Además de éstos, se generalizó la costumbre de personificar a figuras burlescas. Tal fue el caso de las Gigantillas que lucían un traje y sombrero cada año para reproducir de forma caricaturesca la moda que imperaba en la época.  Y finalmente, no podemos dejar de mencionar a los Gigantillos, para todos conocidos, descendientes directos de las Gigantillas y que caricaturizan a la pareja de alcaldillos de aldea. Relacionado con éstos, durante estos días tenía lugar un rito curioso  conocido como “Las Machadas” que Don Domingo Helguete nos describe:

… en el año 1899, era costumbre el día del Corpus…las machadas. Consistían éstas en los golpes que daban con sus cabezas de cartón el gigantillo y la gigantilla a toda clase de sujetos,  especialmente aldeanos que se encontraban descuidados o distraídos al compás del:

          Currucú, currucú, muchachillas

          Que os cogen las gigantillas,

          Que os cogen a la descuidada

          Y os dan una fuerte machada”

 

A partir de aquí cada cual que viva el Curpillos como quiera y con cabeza. Eso sí, yo voy a quedarme con lo que serían sus orígenes paganos porque el resto… qué vergüenza!

¡Buen Parral!

 

  • Los Gigantones, Gigantillos, Tetines y Danzantes y otros personajes del folklore burgalés (Breve reseña histórica). Revista Folklore-Fundación Joaquín Díaz, nº.151, 1993
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El Verano es Medieval en Burgos

Sofía Cirmi Obón

      Cómo muchos de ustedes sabrán, este año me he dedicado a muchas cuestiones referentes al Patrimonio, un concepto muy en boga. Solemos asociar el concepto de Patrimonio a lo físico, lo tangible, es decir, monumentos, iglesias, entramado urbano, objetos artísticos. En éste artículo, pretendo reflejar la importancia que han cobrado a lo largo a de la historia, las leyendas primigenias de Castilla y cómo, en la actualidad, su recuperación y puesta en vigor ha significado para esta comunidad y sus habitantes.

“La manera en que una leyenda se presenta es una explicación o interpretación que resuena en las expectativas de su época, que habla del pasado un en términos de un presente comprensible para su público, que pone énfasis donde piensa necesario y que va a narrar otra historia de la historia narrada: la historia de las motivaciones ideológicas, la historia de los elementos que tomaran ascendencia en la memoria colectiva” (1)

              En la provincia de Burgos existen dos interpretaciones teatrales muy exitosas de dos leyendas míticas de Castilla: el Cronicón de Oña y Los Siete Infantes de Lara en Castrillo de la Reina. Ambas célebres obras llevan años representándose décadas y son el orgullo del pueblo que las lleva a cabo. Tanto en Oña como en Castrillo de la Reina, lo que se representa en ambas dos localidades, son teatralizaciones de romances medievales que a partir del Renacimiento cobraron reconocimiento gracias a grandes dramaturgos que las llevaron a sus escenarios. Pero tanto los Infantes de Lara como la historia de La Condesa Traidora y Sancho García son antiguas leyendas castellanas que, en muchos casos son fundacionales para ciertos pueblos, o monasterios. Primero reproducidas en las crónicas medievales, fueron tomadas como hechos históricos verídicos a pesar de ser meramente invenciones, en su gran mayoría.

Cronicón de Oña: Fiesta de Interés Turístico Regional

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Cronicón de Oña 2015 (www.cronicondeona.com)

        Este año este famoso evento celebrará su XXIX edición. 29 años de éxito ininterrumpido y, con la declaración el año pasado de Fiesta de Interés Turístico Regional, esta representación es un indiscutible del verano burgalés. Son miembros de la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas y de la Conféderation Européenne des Fêtes et Manifestations Historiques. La obra en la que se basa la representación teatral de Oña es la de José Zorrilla de 1842, Sancho García. Todos los personajes están encarnados por vecinos de la villa, en total unas 160 personas y para la presidenta de la Asociación, Berta Tricio Gómez, “las actrices y actores del Cronicón son, junto al resto de personas que hacen posible la puesta en escena, el núcleo principal de éste proyecto” (2).

                El evento suele sucederse en los cinco días de la mitad del mes de agosto, las más de 300 entradas para cada día se ponen en la taquilla del Cronicón, por venta online y por teléfono desde el 1 de agosto y rondan entre los 11 y 14 euros depende la ubicación. En éste link podéis ver un adelanto de lo que es la exitosa representación: Click aquí.

Castrillo de la reina: XXV Edición de los Infantes de Lara

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Los Infantes de Lara (www.burgosconecta.es)

                   En un artículo de Burgos Conecta de 29 de julio de 2015, nos cuentan que en 1991 un reparto de actores no profesionales de Castrillo de la Reina comenzó una modesta representación: “Fueron pasando los años y el boca a boca ha hecho que cada vez más público se acerque a disfrutar de una obra que se repite anualmente de manera ininterrumpida” (3). Ese público ya ronda las 400 personas por pase, repetido por tres días de agosto al año a las 22:00 horas. La obra de teatro representada es del genial Lope de Vega, El Bastardo Mudarra”.

                    Las entradas tienen un precio de 5 euros y el público es de lo más diverso, en éste mismo artículo resaltan que las primeras tres entradas del 2015 fueron adquiridas desde Madrid, Barcelona y Lérida. Se habla de un presupuesto de 60.000 euros con el que cuentan ahora que era impensable hace pocos años, lo que ha permitido ampliar a 40 la plantilla de actores, mejorar los vestuarios y, la gran novedad del 2015, un autobús ida y vuelta con precio de 5 euros, desde la ciudad de Burgos para el día del estreno –en vistas de que este año sea para todos los días, debido al XXV aniversario.

El secreto del éxito de estas representaciones

         La incorporación del pueblo mismo en la génesis y desarrollo del proyecto. En ambas dos representaciones la idea surge desde el seno del pueblo, y se trató de implicar desde un primer momento a todos ellos. Han pasado décadas y esto no ha sido modificado, lo cual hizo que el evento se convierta en producto y orgullo tanto de la gente de Oña como de Castrillo de la Reina. Que los escenarios sean la propia arquitectura del pueblo le da una visibilidad increíble y realmente es una manera alternativa de enseñar el patrimonio monumental de un sitio.

              ¡No se pierdan este verano otra manera de conocer la historia, las costumbres y el patrimonio artístico de la provincia a través de estas exitosas obras!

Para más información:

Cronicón de Oña

Los Siete Infantes de Lara

(1) RATCLIFFE, M. (2010). Ambición y maternidad: la leyenda de la condesa traidora en el teatro épico-histórico de los siglos XVIII y XIX. En P. Civil, & F. Crémoux (Ed.), Actas del XVI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas: Nuevos caminos del hispanismo… . 2, págs. 190-98. París: Asociación Internacional de Hispanistas. Recuperado el 16 de 05 de 2016

(2) Asociación Cronicón de Oña. (2013). Cronicón de Oña. Obtenido de http://www.elcronicondeona.com/

(3) MARTÍNEZ, M. (29 de Julio de 2015). Los siete infantes de Lara son ya un éxito nacional. BurgosConecta.

 

LA SANGRE SAGRADA Y EL REPICAR DE CAMPANAS. LOS CRISTOS DE BURGOS

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Cristo de la Catedral de Burgos Imágenes de una Catedral, Ed. Diario de Burgos

Lidia Vitores López

               Recuerdo una las primeras veces que de niña, mis padres me llevaron a ver la Catedral de Burgos, donde entre muchas curiosidades mis padres me contaban que al Cristo de Burgos le crecía el pelo y le crecían las uñas. Muchos años después, y tras el hecho de mi colaboración en este blog, gracias al cual, una no para de aprender cosas, profundizaré sobre este hecho y otros más: ¿Cristo o Cristos de Burgos? ¿Cristo de Burgos y “el Buen Vecino de Burgos”?

Pues sí, parece que no hay sólo un Cristo de Burgos, sino que fueron dos los que se disputaron el llevar este apellido. El Cristo de los Trinitarios, en la actual iglesia de San Gil, en su origen colocado y venerado en el desaparecido convento de los Trinitarios y El Cristo que encontramos actualmente en la Catedral, en sus orígenes, en el ya desaparecido convento de san Agustín.

Ambos conventos con un crucifijo a cada cual más milagroso y venerado no ya solo por los vecinos de la ciudad y provincia, sino por todas aquellas gentes venidas de lugares dispares, que se acercaban a nuestra ciudad atraídas por las noticias que corrían acerca de los milagros  de ambas representaciones. A cualquiera de estas dos representaciones se podría denominar con el nombre de “Cristo de Burgos”, aunque para la mayoría se denomina así al que encontramos en la catedral de la ciudad.

No fueron los feligreses de ambos conventos los que empezaron a acuñar este adjetivo, sino las gentes que a ellos paraban como visita obligada, no sin otra pretensión que la de diferenciarlos con los de otros lugares. Pero lo que sí es cierto, es que ninguna de las órdenes religiosas estaba dispuesta a compartir tal titularidad. Y pronto comenzarían a exponer sus razones. No se trataba de registrar un tipo de “marca” sino que el problema radicaba cuando alguien enviaba presentes y limosnas para el “Cristo de Burgos”, ¿A cuál de los dos? A lo que se unía el problema de la picaresca que se organizó por parte de gentes que recorrían las calles implorando limosnas y donaciones sin ningún tipo de identificación, para lo que tuvieron que publicarse toda una serie de Reales Disposiciones, prohibiendo tales actuaciones.

¿Qué historia rodea al Cristo de los Trinitarios?

Se cuenta que tal imagen la donó el Papa Inocencio III a San Juan de Mata, el fundador de los Padres Trinitarios, siendo traída de Roma a Burgos, para ser colocada en un oratorio independiente en que los devotos pudieran rezarla y venerarla.

El P. Flórez nos cuenta (España Sagrada, T. XXVII, págs.517-522):

“Una de las cosas más sobresalientes de este Real Covento, (de la Trinidad), es la imagen del S.Cristo crucificado, que le honra con su presencia y milagros. Andrade dice que el mismo Santo Patriarca lo puso aquí. El cronista Vega refiere lo mismo, añadiendo que le trajo de Roma (…) Al demoler la fábrica donde estaba la Imagen del soberano Crucifijo, cayó de lo alto un gran fragmento, que dio sobre la sagrada cabeza, como escriben Gil González, Andrade y Sáenz. Baro y Vega dicen que dio en la nariz. Esta empezó a echar sangre, que unos dicen cayó sobre sábana del Altar, otros sobre velo ceñidor y sobre un cendal, que otros nombran tocas de una devota doncella, que procuró recibir en ellas aquel precioso licor (…) una de aquellas gotas cayó en el muslo de la Imagen, donde se ve y otra quedó pendiente de la nariz, pareciendo que va a desprenderse, pero continuando Dios el milagro de no haberse caído”

Las gotas milagrosas de este Cristo excitaron la devoción del pueblo y sucesivamente de otros pueblos y naciones.

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Cristo de las Santas gotas http://www.xn-espaescultura-tnb.es

Pero otros muchos viajeros hacían visita al Santísimo Cristo de Burgos, pero en este caso, al que se veneraba en el convento de los Agustinos. Sencillo lugar, que fue creciendo debido a la fama que alcanzaron los milagros de la Sagrada Imagen.

               El Cristo de los Agustinos, tallado en madera, está todo él recubierto de piel de ternera para unos, piel de búfalo para otros. Tiene tal flexibilidad al contacto y al tacto que da la pasmosa sensación de estar tocándose carne humana.

¿Qué se cuenta sobre este Cristo?

Ángel Datos y Municio, en 1928 publicó “La Catedral de Burgos”, págs. 257-258: No es una estatua de madera como los demás Cristos: tiene cabellos, cejas, pestañas, barba de verdadero pelo. La cabellera empapada en sangre, y sangriento el pecho…las llagas son verdaderas llagas…todo es horriblemente real”

José María Villanueva Lázaro, en su “Curiosidades y Leyendas del Camino de Santiago” (E. Lancia, León 1993, pág.36) escribe: “Los religiosos dicen que es de carne y hueso. Se le ve sudar. Los españoles dicen que se le hace barba cada quince días, como el Cristo de Orense, y que le cortan las uñas de los pies y de las manos”

Era tan abrumador su realismo, que se dice que cuando Isabel la Católica vino a Burgos y vio el Cristo, deseó poseer uno de los clavos que atravesaban sus manos y pidió subirse a una escalera mientras lo sacaban. Sin embargo, al contemplar la reina como bajaba el brazo de una manera tan natural, se desmayó y desistió de su deseo.

A parte de esto, gira en torno al actual Cristo de la catedral la siguiente Leyenda: Se cuenta que había en Burgos un mercader, al parecer de nombre Pedro Ruíz de Minquijuan, que comerciaba con Flandes. En uno de sus viajes, pidió a los frailes Agustinos que rogaran por él, tanto para que regresase sane y salvo como para que sus negocios le fueran favorables. A cambio y como agradecimiento prometió traerles algo para adornar su pobre iglesia.

Sin embargo, ya en tierras lejanas se olvidó de su promesa. A la vuelta de su viaje se alzó una terrible tempestad que ponía en peligro la embarcación y la vida de todos sus pasajeros. Calmada la furia, vieron asomarse un bulto en el mar. Una caja. Una caja que contenía otra de cristal en su interior y ésta contenía la Santa Imagen de Cristo muerto. Acordándose de su promesa decidió regalarla a los padres Agustinos y se cuenta, que cuando aquel obsequio llegó, por si solas, empezaron las campanas a repicar a gloria.

Entre otros hechos atribuidos a este Cristo, se cuenta que el Conde de Ureña regaló al Cristo una corona de oro, poniéndosela en la cabeza después de haberle quitado a la imagen la que tenía de espinas. Y ocurrió que al día siguiente, se encontraron que la cabeza sostenía la de espinas, estando la de oro a los pies del crucifijo.

Tal fue la devoción que surgió alrededor de esta imagen que no se dejó de pedir que fuera trasladada a un lugar más acorde con su valía, la catedral. Aunque fue trasladada allí en más de una ocasión, fue el 1936, con motivo de la suspensión de las órdenes religiosas, cuando se trasladó de forma definitiva. Es éste, el Cristo que encontramos en la catedral,  el que la mayoría de la gente conoce como “Cristo de Burgos”. Aunque bien pudiera merecerse el de San Gil tal identificación, es cierto que, el 24 de septiembre de 1992 el Ayuntamiento concede a la imagen del Cristo de los Trinitarios el título de “Buen Vecino”.

Dos Cristos de Burgos, diferentes milagros y diferentes leyendas las que los rodean. Las milagrosas gotas de sangre de uno y el realismo y repicar de campanas a la llegada del otro. Dos Cristos para una sola titularidad.

 

RAFAEL YZQUIERDO PERRÍN, Burgos. El Cristo, el Castillo y el Cid, Burgos 2006.

Las “huellitas” del Románico.

Sofía Cirmi Obón

              Mucho de nuestro turismo, tanto rural como urbano, se basa en visitar templos antiguos. Pero no por motivos religiosos sino porque, nos guste o no, son los escaparates del arte de todos los siglos. Muchas veces los detalles en los que posamos la mirada no tienen tanto que ver con una explicita iconografía religiosa, es decir, vírgenes, cruces, imágenes de la escrituras, etc.; sino con ciertos detalles que  nos llaman más la atención.

                   Las decoraciones animales se introducen en la arquitectura religiosa a partir del estilo románico. Aunque ya existían desde los inicios del cristianismo, en éste período cobraron un significado que desvelaremos en esta entrada. Nos basaremos en la exposición de José Manuel Rodríguez Montañes en un congreso en Aranda de Duero de 2007 titulado “El Medievo en el Duero Oriental: Historia y Arte románico”.

                   El románico es el primer gran estilo arquitectónico europeo en la Edad Media y su influencia abarca los siglos XI, XII y XIII, precediendo al gótico. En la península es tardío y llega a través de los peregrinos franceses en su ruta hacia Santiago de Compostela. Esta provincia de Burgos, al estar en el camino propiamente dicho, goza de muchísimos ejemplos de este arte siendo su gran referente el monasterio de Santo Domingo de Silos y el Monasterio de las Huelgas. Aunque en toda la provincia, por más minúsculos que sean algunos pueblos, encontramos sobrados ejemplos. Para más ROMÁNICO EN BURGOS CLICK AQUÍ.

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Iglesia de San Vicentejo de Treviño. Fuente: Amigos del Románico.

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Iglesia de San Julián y Santa Basilisa (Rebolledo de la Torre). Fuente: Amigos del Románico.

 

                Pensemos por un momento que somos feligreses, campesinos u nobles medievales que acudimos a estas iglesias. Probablemente ninguno sepamos leer y mucho menos escribir, eso estaba reservado a los religiosos y particularmente los monjes. La iglesia católica, ávida de enseñanzas, quiere transmitir su mensaje a través de lo que podamos contemplar directamente y asociarlo rápidamente con el bien y el mal. Por lo tanto, eligieron para decorar sus iglesias motivos de las obras religiosas llamadas Bestiarios Medievales, que “constituyen enciclopedias moralizadas de de los diferentes animales, fantásticos y reales, descritos tanto físicamente como en su conducta” (1). Y de aquí sacaremos los principales motivos que vemos particularmente tallados en los capiteles de las columnas.

EL LEÓN

              El león, según como se lo represente, tiene una connotación positiva o negativa. Si es negativo simboliza al diablo y suele representárselo dominado por la presencia divina como David, Daniel o Sansón.

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Daniel en el foso de los leones. Cabañes de Esgueva. (2)

               Pero algunas veces aparece como símbolo positivo, como el rey de los animales y se lo asocia a Cristo como rey de reyes, vencedor de la muerte y liberador. 

Arpías y sirenas

                 Las arpías eran criaturas con cabezas de mujer, cuerpo de ave, pezuñas de cabra y cola de reptil. Asociadas a la seducción, a la traición, y también a una extraña creencia de que en la Antigüedad engullían infantes.

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Arpías del claustro de Santo Domingo de Silos. (3)

Las sirenas  estaban también asociadas a la seducción y a los pecados carnales .

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Sirena de doble cola de la iglesia de Santibañez de Esgueva. (4)

               Claramente todas estas figuras estaban asociadas a la mujer que en la Edad Media era símbolo de lujuria y perdición, pecados intrínsecamente femeninos.

El Centauro

                   Mitad humano, mitad criatura animal, también llamados sagitarios son equivalentes a la doble moral, a la hipocresía, al aspecto carnal del hombre.

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Centauro amamantando a su hijo. Frías. Fuente: Arteguías

El Grifo

                  Los grifos eran una especie de pájaros con cuatro patas, o la suma de un león y un águila, según los escritores antiguos. Tiene un sentido diabólico, pero también formaron parte de la imaginaría medieval. La representación de Alejandro Magno junto a dos grifos significaba el pecado del orgullo. Así y todo constituyen uno de los motivos más bellos del románico.

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Grifos de Santo Domingo de Silos. (5)

El Dragón

               Animal fantástico medieval por excelencia. Este era el auténtico símbolo del demonio. Existía un motivo clásico en el que se representaban a un infante luchando con un dragón y esto venía a representar el combate entre los ángeles y los demonios.

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Infante alanceando a un dragón. Gumiel de Izán. (6)

El basilisco

          San Alberto Magno lo describía así: “Animal fabuloso, híbrido de gallo, y de serpiente” (7). Se le tenía por el rey de las serpientes, por lo tanto venenoso, y poseía las artes diábolicas. San Isidoro, decía que con mostrarle un espejo bastaba para matarlo.

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Basilisco. Iglesia de San Cipirano en Oquillas (Burgos). Fuente: http://www.fotoviajero.com

                     Cómo podemos observar en el Bestiario Medieval, la mayoría de los animales tienen una connotación negativa, y no sólo por el desprecio del hombre por lo que no es humano, sino porque el público al que iban dirigidos dichos mensajes, por el contrario, si se encontraba en contacto diario con la fuerza de la naturaleza y principalmente, le temía. Igual que debía temerle a Dios, y la Iglesia que mediante la constante promesa de la vida eterna, regulaba su vida tanto en los aspectos morales como en los económicos.

                         En la actualidad no dejan de sorprendernos estas maravillosas y fantásticas figuras que plagaron la imaginación de las gentes que poblaban estas tierras.

“Quizá parte del acentuado interés de la sociedad actual muestra por las manifestaciones artísticas del Medievo responda a la pobreza de contenidos simbólicos de nuestra era” (8)

(1) RODRÍGUEZ MONTAÑÉS, J.M. “Lo maravilloso… (en la iconografía románica en la Ribera del Duero)” en Actas del Congreso celebrado en Aranda de Duero (16 al 20 de julio de 2007) El Medievo en el Duero Oriental: Historia y Arte románico, Aranda de Duero: Biblioteca 23, 2008, p. 190

(2-6) Imágenes incluídas en Ídem.

 (7) Ídem, p. 199

(8) Ídem, p. 211

LAS MANCHAS DE LA LUNA en Burgos

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Sol y la luna en la heráldica de Pesquera del Ebro

Lidia Vitores López

 

                    El mundo de las  creencias y supersticiones, catalogadas de muy diversas maneras y, cuya diferencia no está sino en el punto de vista de quien las pronuncia, ha constituido un grueso de conocimientos imprescindibles, ya desde los primeros tiempos, para comprender el universo que rodeaba y rodea al ser humano, criatura fascinada por los astros, maltratada por los fenómenos atmosféricos y atraída por los misterios de una fauna, unas veces hostil y otras, amiga.

En estos tiempos que corren, parecen desvanecerse todo ese conjunto de ideas que han surgido en el seno de nuestros pueblos, todo ese rico legado que parece extinguirse al mismo tiempo que nos dejan las personas que las atesoraron en su memoria y que las transmitieron como el tesoro que son. Y yo, soy una verdadera fan de estos tesoros, por lo curiosos, lo ricos  y por formar parte de una tradición popular, que gracias a algunos autores como Elías Rubio, José Manuel Pedrosa y César Javier Palacios no podemos olvidar.

 

En este simple artículo quiero destacar algunas de estas creencias surgidas en el seno de nuestros pueblos y referentes a los fenómenos del cielo, en concreto aquellas que vienen a justificar  las machitas que a veces se ven en la luna. La Luna, para algunos el refugio de las malas almas, de las tres parcas o de las brujas… Se dice que entre las montañas formadas por su orografía podemos ver una liebre, un hombre con leña al hombro o al mismísimo San Jorge con su lanza…  ¿Qué se ve en los pueblos de nuestra provincia?

La leyenda de los amores entre el sol y la luna:

“Pues eso es que cuando había salido el sol, que era el novio de la luna…Y, al verle…Se había marchao el sol para dar luz, y ella se había quedao llorando. Y habían sido las manchas que le habían quedao” (1).

Así, entre los vecinos de Huidobro, hay quien cuenta que las manchas de la luna son las marcas de las lágrimas de ésta al separarse de su amor, el sol.  Y parece ser muy interesante ya que no aparece, y además se contrapone, a otras creencias de nuestra geografía más cercana, donde se hace hincapié en un combate mítico entre el sol y la luna. Prueba de ello, es el siguiente etnotexto de Compludo, un pueblo de León:

“Pues, mire, lo del sol dicen que si le tiró un puñao de ceniza a la luna. Y es la mancha que lleva la luna, cuando eso. ¿Ve que, cuando se ve de noche tiene aquel, el cerco redondo, pero en el centro siempre lleva una pequeña nube? Y dicen que si fue el sol que le tiró un puñao de ceniza” (2).

La leyenda del hombre cuyo perfil se aprecia en las “manchas de la luna”.

Metiéndose un leñador en un bosque que no era suyo, o que se había atrevido a incumplir la regla de no trabajar en determinadas fechas sagradas, fue devorado por la luna. Cuando ésta con su luz lo descubrió, él soltó una maldición y como castigo, la luna lo devoró.

“Dicen que hay una vieja. Iba a por leña, y se tragó la luna a la vieja con un haz de leña” (3).

(Decían) que la mancha era uno con un haz de aliagas al hombro. Y que era por la noche, y se cagó en la luna, Y entonces la luna se lo tragó” (4).

Pues hay veces que parecía una mujer” (5).

Además de aparecer en nuestra provincia, ésta parece ser universal. Como es el caso de esta versión portuguesa:

Andaba un hombre recogiendo madera por la sierra en domingo, día dado al descanso a los trabajadores semanales. Como castigo fue arrebatado desde la tierra a la luna, donde se ve eternamente condenado a caminar con un gran haz de madera a sus espaldas” (6)

En los testimonios recogidos en diferentes pueblos de nuestra provincia, no queda claro si hombre o mujer es quien ha quedado impregnado en la “cara” de la luna,  lo que sí queda claro y para mí es interesante es, cómo a través de este tipo de creencias, leyendas y cuentos en general parece “enseñarse” a la gente qué es lo que tenía que hacer y lo que no: no se puede robar, no se puede injuriar, no se puede trabajar un día sagrado…no es sino una mezcla de creencias paganas y cristianas, en unos contextos en los que primarían tanto unas como otras.

A partir de ahora al mirar a la luna, cada cual puede elegir la leyenda que más le guste. Yo lo tengo claro, será el amor en primavera!!!

 

  • Informante de Huidobro (Burgos). ELIAS RUBIO, JOSÉ MANUEL PEDROSA, CÉSAR JAVIER PALACIOS. Creencias populares y supersticiones populares de la provincia de Burgos. Burgos, 2007 p.33
  • Informante de Compludo (León). JOSÉ LUIS PUERTO. “Motivos legendarios en la provincia de León: antigua pelea mítica entre el sol y la luna”, Revista de Folklore 292 (2005) pp.142-144
  • Informante de Cobos junto a la Molina (Burgos). ELIAS RUBIO, JOSÉ MANUEL PEDROSA, CÉSAR JAVIER PALACIOS. Creencias populares… 41
  • Informante de Puras de Villafranca (Burgos). Idem, 41
  • Informante de Amaya (Burgos). Idem,42
  • Traducción de la obra de ÁLVARO DE CASTRO, “Lendas”, A tradiçiao: Revista Mensual d´Ethnographia portuguesa, ilustrada (Serpa: Câmara Municipal, reed.facs. 1997) pp.54-55

Castilla, ¿patria comunera?

Sofía Cirmi Obón

            El pasado sábado 23 de abril se celebró, como todos los años, el Día de Castilla y León. El epicentro de la celebración ha sido el vallisoletano pueblo de Villalar de los Comuneros, nombre que identifica al pueblo con los líderes de las comunidades castellanas que fueron derrotados y ajusticiados en ese sitio y ese día: Pedro Maldonado, Juan de Padilla y Juan Bravo, los tres líderes pertenecientes a  la nobleza. El movimiento comunero nunca fue olvidado y su recuerdo fue enarbolado muchas veces en diversos levantamientos populares hasta llegar a la identificación con la patria castellana y la correspondiente conmemoración.

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Celebración en Villalar. Año 2016. Fuente: “El Norte de Castilla”.

           En la actualidad la fiesta ha cobrado un sentido reivindicativo en el imaginario popular pero, ¿cómo pasa una rebelión del siglo XVI de nobles y ricos mercaderes de las ciudades, a ser el símbolo de grupos sindicales y hasta republicanos en el siglo XXI? Eso es lo que pretendo explicar hoy, a ustedes y a mi misma, porque es un fenómeno harto interesante. 

                  Para entender la insurrección armada que estos grupos levantan contra Carlos V en 1520 tenemos que hacer un pequeño recorrido por la evolución de las ciudades en los últimos decenios, ya que de estas proviene el grueso de la rebelión debido a la importancia que habían cobrado en la Baja Edad Media y especialmente en el reino de los abuelos de Carlos I de España, los Reyes Católicos.

                     Durante el siglo XV, a la vez que  crecían las ciudades aumentaban en ellas los conflictos por definir quien las controlaba. Son conocidas las luchas entre bandos nobiliarios alrededor de dos familias de especial renombre, como en Palencia o Salamanca, al mejor estilo Montescos y Capuletos. También la incipiente burguesía urbana que en Castilla se estaba enriqueciendo particularmente a través del comercio de la lana, en el cual Burgos jugaba un rol crucial, también quería participar de los consejos de las villas y tener poder político.

                    Los Reyes Católicos tuvieron una política muy intervencionista. Isabel, cuando princesa, había prometido respetar los designios de los vecinos en cuantos a alcaldes y demás autoridades concejiles pero una vez reina se aseguró mantener fiel y disciplinada a las clases urbanas. Una de las figuras que crearon los reyes para controlar el poder urbano fue la del corregidor que luego fue trasladada a las colonias americanas. Este era: “el principal oficial del concejo, que preside siempre sus sesiones a pesar de la resistencia de la oligarquía local, que a veces protesta a los reyes e incluso en ocasiones se levanta airadamente contra el” (1). Otro papel importante del corregidor era asegurarse que los impuestos del comercio, especialmente la alcabala, una especie de IVA medieval, fuese debidamente recaudada. Es decir que los reyes intervenían política y comercialmente en las ciudades. A pesar de todo ello los reyes buscaban apoyar el desarrollo urbano por lo que en muchas ciudades su intervención fue vista con buenos ojos, porque aplacaba las disputas internas y generalmente favorecían más a los estamentos comerciales que a la propia nobleza. 

comuneros

Antonio Gisbert (1860) “La Ejecución de los Comuneros”. Óleo sobre lienzo. Palacio de las Cortes de Madrid.

                      ¿Pero cómo llegamos al estallido de los comuneros? La palabra “comuneros”viene de la denominación del “común de los hombres buenos” que hace referencia a los vecinos que no son nobles de una ciudad o villa. Esta definición evolucionó a “comunidad” con una acepción más violenta, como de organización armada. En la base de los conflictos está la lucha entre los bandos nobiliarios y los “comunes” para llegar al poder. Si bien sabemos que el levantamiento se produce por la excesiva carga fiscal de los primeros años de Carlos V, y el rechazo que produce el gobierno de la corte de Borgoña que Carlos trae consigo en 1518, este estallido comunero

“puede considerarse también un capítulo de la lucha de la élite del común por hacerse un hueco en la esfera del poder local, a la vez que un nuevo enfrentamiento banderizo en ese contexto” (2).

                         Hay que tener en cuenta que no todas las ciudades ni villas se aliaron rápidamente con el sentir comunero sino que se presento un abanico de situaciones en las cuales las villas vallisoletanas fueron las que más resistencia presentaron a acatar el poder real de Carlos V y otras como la misma ciudad de Burgos se pasaron directamente a la causa regia. En el caso de Burgos tuvieron que ver dos factores: primero, la ciudad ya había sido derrotada a comienzos del reinado de los Reyes Católicos y segundo, que los partidarios de la causa regia tuvieron en cuenta la opinión del importante artesanado local de esta ciudad, pieza fundamental de las clases urbanas burgalesas.

                           Al morir lsabel, seguida de la lucha dinástica entre Fernando y la sucesión de la pobre Juana I, la situación se desequilibró y la llegada del rey extranjero, la altísima subida impuestos y el desconocimiento de su corte de las vicisitudes de los diversos entramados urbanos castellanos provocaron la ira de las élites urbanas que se rebelaron en el breve pero intenso estallido de las comunidades. Pero muchos autores aseguran que la causa más directa fue la económica:

“A la altura de 1520 la Casa Real se había convertido en una “máquina” de gastar los maravedíes de la Hacienda castellana, cuya actividad beneficiaba fundamentalmente a los grandes aristócratas flamencos” (3).

                       A pesar de haber sido una lucha entre las élites urbanas (nobles, comerciantes y eclesiásticos) esta rebelión ha pasado a ser bandera de los pueblos castellanos. Los autores se dividen entre si esta es una rebelión propiamente medieval en busca de unas libertades feudales perdidas (elección de concejos, etc.) o es una rebelión de corte moderno del pueblo vs. el rey. “El libro clásico de José Antonio Maravall, Las Comunidades de Castilla. Una primera revolución moderna (1963), marcó un hito decisivo en el desarrollo de esta interpretación” (4).. Pero hay otros muchos autores como Julio Valdeón Baruque que creen que poco tiene de moderno y que es no es más que una mera reivindicación de los poderes feudales perdidos de las clases nobiliarias frente a a una casa real cada vez más fuerte y centralizada.

                         Cómo todos los conflictos de antaño que analizamos desde el presente muchas veces se nos olvida ponernos en el contexto de la situación. Identificar la Rebelión Comunera con un matiz popular y en algunos casos, como vemos ahora en las celebraciones, hasta republicano es bastante anacrónico. De todos modos, si nuestra interpretación del conflicto parte de la idea de que es una parte del pueblo en contra de la imposición real cobra algo más de sentido. Yo, como historiadora y más aún como medievalista no puedo dejar de observar este fenómeno como una lucha más de la nobleza contra la realeza, aunque interviniesen grupos populares  como los mercaderes ricos o ganasen apoyo de las capas menos privilegiadas, el génesis de la insurrección es, en mi opinión, una lucha por el poder entre las élites.

                            En estos dos enlaces podéis ver la sentencia original que se dicto para ajusticiar a los comuneros y su transcripción:

Sentencia Original

Transcripción de la sentencia

(1)     DEL VAL VALDIVIESO, Ma. Isabel, “Ciudades y villas castellanas en el contexto previo a la Guerra de las Comunidades” en Biblioteca : estudio e investigación, Nº. 26, Aranda de Duero, 2011, pp. 9-23 (versión pdf. disponible en www.dialnet.unirioja.es  y consultado el día 26-04/2016); p. 16

(2) Idem, p. 21

(3) ANTÓN INFANTE, Lucas, “Las Comunidades de Castilla y la reforma de la Hacienda Real”, Ab initio, Núm. 10 (2014), pp. 77-116, (disponible en www.ab-initio.es y consultado el 26/04/2016)

(4) BALLESTER RODRÍGUEZ, M. “Comunidad, patria y nación como fuentes de la legimitidad política en las comunidades de Castilla” en Revista de Estudios Políticos (nueva época), Núm. 153, Madrid, julio-septiembre (2011), pp 215-249 (disponible en www.dialnet.unirioja.es y consultado el 26/04/2016); p. 219

                          (

GAMÓN Y GAMONAL

                gamones

                                            Senderismovvamesia.blogspot.com

Lidia Vitores López

 

                                  Además de ser escenario de episodios históricos y de actuales levantamientos del pueblo en defensa de sus derechos,  justicia, dignidad y en contra de toda corrupción existente, Gamonal es también el escenario de muchos de nuestros recuerdos, nuestros y de nuestros familiares, que del campo a la ciudad fueron asentándose a partir de los años 60 en lo que serían las primeras extensiones urbanísticas que fueron surgiendo a partir del pueblo propiamente dicho. Barriada Inmaculada y las llamadas “Mil viviendas”, hoy barriada  Juan XXIII, fueron las primeras que surgieron para dar cabida a todos aquellos que vinieron a trabajar a las más de 60 empresas  que se focalizaron en el territorio de Gamonal, lo que supuso  un cambio definitivo en el modelo de vida del antiguo pueblo (barrio desde el 1 de enero de 1955): de agrícola rural pasó a ser obrero y urbano.

Y lejos de lo que algunos periódicos hayan querido mostrar y de los prejuicios de aquellos quienes seguramente, nunca pisaron con profundidad la zona, Gamonal es un barrio más, con sus pros y sus contras. Un barrio con vida, un barrio de gente trabajadora, un barrio multicultural y sí, un barrio donde tienen y han tenido cabida distintas tribus urbanas.

Yo no soy de Gamonal, pero sí lo fueron mis abuelos y lo fue mi madre, lo es mi chico y lo son muchos amigos/as. Y por todo el tiempo que he pasado y sigo pasando en este barrio, este artículo va dedicado pues, a este gran barrio y en concreto a lo relacionado con sus orígenes y nombre.

“El Campo de Gamonal está media legua de Burgos en el Camino Real de Vitoria; y por criar en abundancia la planta llamada Gamón, recibió el nombre de Gamonal. Descubrióse una imagen de María Santísima en el sitio que hoy tiene un pequeño Tabernáculo en medio de la capilla mayor, y singularizándose la Virgen con proteger a los que concurrían a venerarla, fue creciendo la devoción y culto, de modo que edificando iglesia y casas, se hizo un lugar con vecindario…”  (1).

El nombre pues de Gamonal, proviene de la palabra “gamón”. Es el nombre de una planta liliácea que ya no se ve por este lugar. Sus flores son blancas.  Los gamones están considerados como flores del recuerdo y de la melancolía, simbolizado para algunos pueblos orientales, el amor. Aunque en alguna ocasión también se pensó que el nombre de gamonal podía proceder de “gamo”, ya que hubo un tiempo en que había muchos, la idea más extendida es que proviene de “gamón”.

Documentalmente, es en el s.XI la primera vez que encontramos el nombre de Gamonal, con motivo de la donación de la iglesia y otras propiedades, que las infantas Urraca y Elvira, hermanas del rey Alfonso VI, hacen al obispo de Oca, Don Simón. Pero según parece “el campo de Gamonare” ya existía hacia el 926, aunque por aquellas fechas se llamaba “Santa María del Campo” según el Becerro Gótico de Cardeña. Por ello, no sería aventurado afirmar que su fundación data de fines del s. IX, aproximada a la de Burgos. Y que para el año 1074 ya estaba construida la iglesia románica, posteriormente sustituida por la gótica actual.

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Clave del templo en la que se representa la donación de la iglesia de Gamonal por parte de las infantas Urraca y Elvira al obispo D.Simón de Oca.

 

Como en tantos otros lugares, el factor religioso es determinante en la fundación y estabilidad de Gamonare. Un testimonio nos cuenta:

Se cuenta que andaba un pastorcillo con sus ovejas por esos parajes, cuando observó algo extraño entre unos troncos de centenarias encinas; se acercó, rebuscó y, guiado por unos rayos extraños, se encontró una imagen de Nuestra Señora, la Virgen María. Se acordó alzar un sencillo templo para rendir culto a la Virgen, que pronto se hizo notoria entre los creyentes por la generosidad de sus favores. En poco tiempo se había hecho un poblado que llamaron “Santa María”, luego apellidaron “de Campo” y, finalmente, “de Gamonare” por la abundancia del “gamón” (2).

La Virgen y Gamonal aparecen desde el principio unidos.

Igualmente FLÓREZ también señala que siglos anteriores pudo haber existido en este lugar una comunidad cristiana que hubo de marchar por una fuerza mayor, escondiendo la imagen de la Virgen. Esa fuerza mayor se identifica normalmente con el avance musulmán, pero también se ha relacionado con la teoría del historiador portugués HERCULANO, quien nos habla de la existencia del llamado desierto estratégico del Duero, según la cual, los territorios de la Meseta fueron vaciados de población por las campañas de Alfonso I y estas poblaciones fueron llevadas al norte por dicho monarca.

Sea como fuere, lo que sí está claro es que a fines del s.IX estaría fundada Gamonal y construida su iglesia a fines del s.XI. La iglesia románica, que dio paso a otra edificada en el mismo lugar, fue destruida totalmente conservándose únicamente un capitel historiado. En cuanto a la fecha de la nueva construcción no hay datos concretos pero se ha relacionado con la aparición de la Cofradía de Nuestra Señora de Gamonal (1285), hermandad que recibe el sobrenombre de “Los Caballeros” en alusión a que sus miembros procedían de las familias más distinguidas de la ciudad. Sin duda, los miembros de esta cofradía, con importantes recursos económicos, contribuyeron a la construcción de la actual iglesia. Así, encontramos en distintos lugares de ésta, el escudo del fundador de esta hermandad: Don Miguel Esteban y su mujer Doña Ucenda de Prestines.

Como su propio nombre indica, con este simple artículo hemos querido recordar el origen de Gamonal, de este pueblo antes que barrio, por el que muchos paseamos y hacemos nuestra vida. Así que recordemos esa planta, gamón,  que un tiempo pobló los campos de gamonare.

 

  •  (1) FLÓREZ, Enrique. España Sagrada. Tomo 26. Madrid, 1772.
  •  (2)RAMOS REBOLLARES, Lucinio. Su historia, su iglesia, sus cofradías. Burgos, 2004. De este libro también se ha sacado la segunda imagen.